YO VENGO DE UN TIEMPO DE CEREZAS
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Yo vengo de un tiempo de cerezas De la espiga del viento y de la hoz Mapa que retiene la memoria Como una fotografía en blanco y negro
Yo vengo de un tiempo que me nombra Con espada de madera y crucifijo En la escuela se cantaba el cara al sol Y en la calle a Molina y Joselito.
Era el tiempo de ser niño. Por la dulce voz, por el agudo grito La calle una plaza abierta. La plaza un planeta unido. Con calles a muchas puertas. Casas de abuelos y de primos
Era el tiempo del caballo y de la yegua De los cerdos, las gallinas y los nidos Y el huerto con todos sus manjares, olores y sabores Que mi padre labraba, artesano del surco. Escultor del manzano y de la higuera. Sabio en su oficio, dueño de la azada y la guadaña Gigante humano domando la tierra
Era el tiempo de la era y de la trilla. Campanas y cigüeñas. Paraíso del pobre. Pan y espigas Era el tiempo del trino y el jilguero Cantaor de coplas, ruiseñor de sueños
Era el tiempo de la radio y de los rezos De las tristes procesiones para muertos De los muertos tan cercanos a la era De los lobos y bandidos por la sierra
Era el tiempo de los juegos en pandilla De la comba, de la piedra, Del pinchete, de la pídola Y el verano, como un año al sol entero Con siestas en la manta por el suelo
Era el tiempo de la madre y sus caricias De su dulce voz, de sus ojos dulces, De su tierna risa Del abuelo y su secreto de tristeza Que ahogaba cada noche con vino de taberna
Era el tiempo de la pana y los remiendos Del café de estraperlo, De la sopa de tomate y de patata Del pecado que mata. Del miedo, del castigo y del perdón Era el tiempo de temer a dios |
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IMANOL Es un árbol milenario Como el olivo, el álamo Y la encina Voz de cántaro Melodía de hojas Canción de cuna Alma en la tristeza Vasco en Lisboa Vasco en París Vasco en Donosti Vasco en Vallecas Corazón del sentimiento Sentimiento de naturaleza
Niño grande de ternura Hombre fuerte de nobleza Bello canto de dulzura Dulce canto de tristeza
Nos unió Lisboa y Oporto Y un viaje en furgoneta Los cantantes portugueses Y Grándola Vila Morena
Del canto nació la amistad Voz del mar en una cueva Voz del alma en una cárcel Voz profunda de la tierra
Yo fui a tu casa en Donosti Tú a mi casa de Vallecas Del roce nació el cariño Allá por los años setenta
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Lanza una piedra el cielo y posiblemente rebotará en tu cabeza.
Surcos de dolor aran la tierra. Semillas de odio regadas con sangre de inocentes. Nada nuevo en este mundo hipócrita que deja morir de hambre cada 7 segundos a un niño en el planeta. La industria de la guerra y la información, comparten estrategia.
“Mi techo es el cielo Mi cama la tierra Mi vida es el hambre Mi muerte la guerra”
Lloremos a los muertos. A los de las Torres gemelas y a los que no pasan de la altura de sus pies. Un mar de lágrimas naufraga en nuestras conciencias. Un mar de sombras agoniza en las playas del dolor. Refugiados del olvido a las puertas de la desesperanza, sin otro destino que el infierno del terror. Lloremos a los muertos y hagamos un altar en nuestros corazones, porque vendrán TIEMPOS PEORES.
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